Día 5. Zaragoza – Medina Sidonia

El día 5 era necesario, pero ya sabíamos que sería un simple día de desplazamiento. 1000 km por autovía, por la seca España, no pintaban muy interesantes.

Lo único interesante del día fue la comida. Paramos en Trujillo para comer. Comimos en el famoso Mesón La Troya. Aquí el menú del día nos incluyó: Tortilla de patatas entera, plato chacinas ibéricas, ensalada, primer plato, segundo plato, postre, agua, vino y casera.

Además los platos son bandejas, por lo que muy pocas personas consiguen comérselo todo. Nosotros la tortilla nos la trajimos en papel de plata para cenar. Este mesón tiene muchísima fama, tanto que podemos ver en él cuadros de la difunta dueña con distintos famosos de nuestro país. Pero la fama no les ha quitado que siga siendo, barato, muy abundante y muy bueno.

Pasando por Sevilla el termómetro, que hasta ahora no había pasado de 30 grados, se colocó en 40. Todo un lujo para los sevillanos.

Y llegamos a casa, después de un viaje de cuatro días y medio muy interesante y que se hizo muy ameno. Esta ruta resultó mucho más atractiva que la de ida, aunque también un poco más larga y un poco más cara en cuanto a peajes, pero ambas rutas son interesantes para viajar hasta centroeuropa.

Dia 4. Barjac – Zaragoza

Salimos de Barjac, en pleno parque natural de los montes de Ardeche. Este parque natural tiene una abundante vegetación y bastantes cauces de agua.

El camino fue fácil hacia Toulouse, y no más difícil hasta pie de los pirineos. Justo al comienzo de los pirineos, nos pararon y nos dieron un mapa informativo en que se alertaba de cortes de tráfico por el paso del Tour. Tuvimos la suerte de ver a un ciclista rezagado del pelotón y a continuación nos dejaron pasar.

Nada más pasar St Lary Soulan, empezamos a subir el puerto de montaña que nos llevaría a España. Bastantes curvas y una pendiente importante hacían de este puerto más adecuado para la bici que para el coche. La temperatura era de 14 grados, chispeaba, y en todo el día no habíamos visto el sol.

El puerto de montaña no llega hasta la cima, antes, hay un túnel. El túnel de Bielsa, que atraviesa la montaña desde Francia hasta España en poco más de 3km de longitud. Cuando salimos del tunel, como vaticinamos, hacía un sol radiante y el termómetro subió 5 grados. Solo en 3km de tune el tiempo había cambiado radical, “Spain is different”.

Comenzamos bajando todo lo que habíamos subido pero por una carretera mucho mejor. La temperatura no tardó en alcanzar los 30 grados. Bajando fuimos hasta Ainsa, un pueblo espectacular en plenos pirineos aragoneses. Yo (Higinio) lo había visitado con 9 años y tenía un grato recuerdo de este pueblo, así que decidimos comer aquí. El pueblo tiene construcciones del año 1100. Su casco viejo, todo de piedra, se encuentra sobre una montaña rodeada por dos ríos, lo que hacía de él, una fortaleza infranqueable. Si vais a los pirineos no dejéis de visitar Ainsa.

Después de comer y avanzar unos kilómetros hacia Boltaña, otro bonito pueblo, decidimos bañarnos en el río para refrescarnos. El agua, limpia y cristalina, al contrario de lo que pensábamos, tenía una temperatura perfecta. Disfrutamos mucho en este lugar, y por supuesto, Kipar más.

Después del largo baño seguimos hacia Zaragoza. En el camino, vimos la torre de la iglesia del antiguo pueblo de Mediano. Y vimos solo la torre de la iglesia, porque es lo único que queda sobre el agua. El resto del pueblo quedó completamente anegado tras la construcción del pantano. Recuerdo (Higinio), que cuando pequeño nos contaron que había otros tantos pueblos en la misma situación. Tuvieron que abandonar sus casas porque con la construcción de los pantanos quedaron completamente bajo el agua. Ahora mismo sirven de turismo, visitar un poblado buceando tiene algo de riesgo, pero debe ser una maravilla. Aunque se cuentan que estos pueblos están llenos de fantasmas.

Recorrimos unos cuantos km de la autovía Lleida – Huesca. En esta autovía no adelantamos ni nos adelantó ningún coche, completamente desierta. Ahí notamos el despilfarro de gobiernos anteriores cuando “sobraba” el dinero. De hecho, la autovía, se corta en seco a unos 10 km de Huesca. Cuando les quedaba solo 10 km para enlazar con la autovía de Zaragoza parece que llegó la crisis. Un poco más adelante leímos “Aeropuerto de Huesca y Pirineos”. Acabábamos de ver la poca población que hay en los pirineos, y lo pequeño que era Huesca, en fin, inteligencia humana.

Llegamos prontito a Zaragoza, gracias a las buenas carreteras españolas. Salimos a cenar, y visitamos por supuesto la ya conocida por nosotros Basílica del Pilar.

Dia 3. Bérgamo – Alpes – Barjac

Hoy salimos de la ciudad italiana de Bérgamo. Teníamos unas dos horas de camino por Italia, que finalmente fueron tres por retenciones en la circunvalación de Turín. Para pasar la frontera de Italia a Francia, subimos un gran puerto de montaña.

Al bajar el puerto de montaña se encontraba la famosa localidad de Briançon. Ahí compramos comida y nos la comimos un poco más adelante, junto a un río de aguas frías y cristalinas. Estaba nublado y no hacía nada de calor, por lo que no se apetecía el baño.

Un poco más adelante ya nos adentramos en la plenitud de los Alpes franceses. Estuvimos subiendo unos 20 km por el Col Du Galibier, mítica cima del tour de Francia. Curiosamente a unos 50 km de distancia estaba pasando el tour en ese momento. Bajando el Galibier vimos los paisajes más impresionantes. Montañas altísimas y nevadas a ratos, y multitud de cascadas. Algunas cascadas caían directamente en vertical desde arriba de la montaña hasta al lado de la carretera. Las más altas que hemos visto nunca. Los Alpes, la verdad, que impresionan. Aunque otras cordilleras como Sierra Nevada o los Pirineos son muy bonitas, es evidente, que los Alpes es la cordillera más destacada que podemos ver por aquí por Europa.

Dejamos los Alpes llegando a Grenoble. Después, tuvimos la mala suerte de coger otra vez sobre una hora de retenciones en la autovía para Marsella. Salimos de la autovía e hicimos bastantes km por una nacional que subía y bajaba puertos de montañas. Era una zona de un parque natural muy bonito, pero que por las curvas nos cansó bastante. Es el único día del viaje tanto de ida como de vuelta que hemos llegado realmente cansados. El hotel está en un pueblo pequeño todo de piedra, para cenar, solo estaba el hotel. Hoy dormiremos bien, por el cansancio, y por el recuerdo de esos maravillosos paisajes alpinos.

Dia 2. Zauchessen – Venecia – Bérgamo

Hoy nos levantamos en el bello paraje de Zauchessen, tomamos algunas fotos y comenzamos nuestra ruta del día.

Seguimos cruzando los Alpes Autriacos, con la misma belleza, aunque con distinta luz. No tardamos mucho en llegar a Italia. En italia no hay vignette, y eso es malo pues al final pagas más en peajes. Y más en Italia, que está plagado de peajes.

A la 13h llegamos a Venezia y aparcamos el coche en el parking de Tronchetto, nada más cruzar el largo Puente de La Libertad, a la derecha. Este parking es el más barato de Venecia y cuesta 3 € la hora. La única posibilidad más barata es dejando el coche en Mestre, al otro lado del puente, y cruzar en tren. Nosotros por el perro, por el calor, y por no tardar más tiempo por primera vez elegimos la opción cara.

Hacía calor, 32 grados, aunque nada comparable con la primera vez que yo fuí (Higinio). Esa vez había una ola de calor y el termómetro pasaba los 40 y pasear por Venecia era casi insoportable. Ahora, incluso al cruzar por los puentes corría una ligera brisa, y a la sombra no se estaba mal.

Callejeamos unas dos horas y media hasta llegar justo a la isla frente a la famosa Plaza de San Marcos. Para cruzar el principal canal de Venecia, el Canal Grande, tomamos un Tragueto. Un Tragueto es un servicio público del ayuntamiento que cruza el canal principal en varios puntos de la ciudad. Es una góndola con sus típicos gondoleros y tan solo cuesta 50 centimos. Así que si se quiere tomar una góndola en Venezia y no dejarnos un dineral esta es la mejor forma y pocas personas lo saben.

Llegamos así a la Plaza de San Marcos, que estaba abarrotada de gente, nos hicimos unas fotos y seguimos otras dos horas nuestro recorrido hasta el coche, pasando por supuesto por el puente más famoso de Venezia, El Rialto.

Para quién no haya ido, Venezia, es una de las ciudades más peculiares del mundo. Esto es debido a sus cientos de puentes sobre sus canales y sus callecitas estrechas. Es como un gigante laberinto de calles, puentes, canales e islas. Unido todo esto a sus peculiares casas. Es una ciudad mágica, ciudad que todo el mundo debería, y seguro que piensa, algún día visitar.

Por contra, es una ciudad tan famosa, tan mostrada en fotos y películas, y tan idealizada, que a muchos puede defraudar. Si nadie supiera de ella y llegara allí por sorpresa casi seguro que saldría mucho más maravillado. Además, monumentalmente, si comparas Venezia con otras ciudades italianas creo que sale claramente perjudicada. Pero bueno, no se puede tener todo. A parte de esto, como ya se sabe, están los inconvenientes de los problemas de movilidad y aparcamiento, y sobre todo, el problema del coste de la vida que es muy elevado.

De Venezia fuímos directo hasta nuestro destino, Bérgamo. Nos duchamos y visitamos esta ciudad medieval. Es una ciudad pequeña, de 120.000 habitantes, pero muy bonita. Tiene una casco histórico afincado en la parte alta de la ciudad, encerrado por una larga y perfecta muralla. Las calles son de piedras y hay numerosos arcos, monumentos y plazas llenas de historia. En una de sus calles centrales cenamos una pizza y una lasaña que estaban exquisitas. Os lo váis a creer si os decimos que Inma, en vez de darme trozos de más a mí, por primera vez se peleó por coger los más grandes. Lo malo, 2.50 una botellita de agua. Pedimos agua porque la cerveza valía 5 €, es decir, cinco veces más cara que en Praga.

Así que Bérgamo no es una ciudad, quizás, para ir desde España a ver, pero si se pasa por ella no se debe perder la oportunidad de conocerla.

Día 1. Praga – Zauchessen (Alpes Austriacos)

Hoy ha sido el primer día de nuestro viaje de vuelta a casa. Antes de volver, por necesidad, hemos tenido que comprar las cervezas que nos cabían en el coche, porque después de estar en Praga, no creo que podamos beber cruzcampo y disfrutar igual. Así que llevamos 70 litros de cerveza checa de distintas marcas para España. Espero que no se considere exportación ilegal. A Kipar lo hemos ubicado en los asientos traseros, par que no pase tanto calor.

El viaje comenzó con unos 200 km por República Checha, despidiendonos de estas tierras. Estos km fueron por la penosa red de carreteras checa, así que tardamos bastante.

Luego entramos en Austria, nuestro destino de este primer día. Para circular por Austria es necesario una vigenette, que es una pegatina que se pega en el cristal para poder circular por las autovías y cuesta para 10 días 8 euros. Por contra, no hay peajes, así que sale mucho más barato. Este sistema de peajes también está implantado en otros países como Rep. Checa, Hungría o Eslovaquia, así que ya tenemos el parabrisas lleno de pegatinas, :). Si no las compras y te para la policía como es lógico tendrás que pagar una multa, aviso para listillos.

Hemos atravesado la mitad de los Alpes austriacos por una expectacular autovía que cruza numerosos túneles y puentes. Toda una obra de ingeniería. Nos ha dado muchísima impresión ver estas altísimas y verdes montañas. Nuestro destino, Zauchessen, está en el corazón de los Alpes, a 1500 m de altura, en una pequeña aldea base para esquiadores. El lugar es una maravilla.

Todas las casas y hoteles, al igual que el nuestro, son típicas construcciones alpinas, muy grandes, muy peculiares y muy cuidadas. En nuestro hotel nos ha llamado la atención que podemos bajar a coger la cerveza si queremos y tenemos que poner el dinero en una ucha. Si fuera en España, se vacía el frigorífico y la ucha se queda vacía también. Es otra mentalidad.

Hace tan solo 10 grados, y en el camino no ha subido de 20, por lo que ninguno hemos pasado calor.

Cenamos aquí comida que traemos desde Praga. Estamos deseando levantarnos mañana en este hermoso lugar, a ver si con suerte tenemos un poco de sol y podemos tomar buenas fotos.

Planificación viaje de vuelta

Pues ya decidimos volver y el viaje que hemos planeado es el siguiente:

Ruta en Google Maps

Esta vez haremos unos 400 km más por lo que en vez de en 4 días lo haremos en 4 días y medio. Tendremos más cosas que ver, pero tendremos un enemigo fundamental: “el calor”.

Día 1: Praga – Zauchensee (Alpes austriacos)

448 km – aprox. 5 horas 55 minutos

Saldremos de Praga a la hora de comer, e iremos directo hasta nuestro destino, ya que solo son 448 km, pararemos para estirar las piernas y hacer nuestras necesidades.

Día 2: Zauchensee – Bérgamo (Italia)

646 km – aprox. 6 horas 7 minutos

Nos levantaremos en plenos Alpes, a 100 metros de un enorme lago rodeado de montañas. Partiremos parando y haciendo fotos de los paisajes Alpinos que más nos impresionen. Llegaremos a Venecia antes de comer, visita obligada en este viaje de vuelta, y estaremos unas 3 o 4 horas. Después seguiremos hasta nuestro hotel en Bérgamo, ciudad cercana a Milán, y que a pesar de no tener tanta fama parece ser que tiene un encanto especial.

Día 3: Bérgamo– Barjac (Francia)

637 km – aprox. 7 horas 59 minutos

La tercera etapa será la última de las cortas porque también tendremos muchas cosas que ver. Nada más salir decidiremos si entrar o no en Milán. Y después para salir de italia cruzaremos los Alpes italofranceses. Pasaremos por la zona del Alpe d’Huez, tan famosa por el tour de Francia. Paisajes que llevamos viendo desde pequeños por la tele y que por fín conocermos, lástima que no sea sobre una bicicleta. Saldremos de los Alpes y dormiremos en una ciudad pequeña francesa.

Día 4: Barjac – Zaragoza

661 km – aprox. 8 horas 20 minutos

Cruzaremos Francia pasando por Touluse, aunque no parando. Pasaremos cerca de la otra gran zona ciclista, los puertos del Tourmalet o el Aubisque, los cuales subimos en familia hace diez años y entraremos en España por el col du Portalet. Pararemos en los pueblecitos bonitos de los pirineos, y llegaremos a Zaragoza.

Día 5:Zaragoza – Medina Sidonia

974 km – aprox. 10 horas 1 minuto

Esta será la última etapa y la única que seguramente no nos guste, pero es necesaria, cruzar España. En principio tendremos solo una parada larga que será en Trujillo.

 

Las capitales del Danubio: Viena, Bratistala y Budapest

Estábamos en Praga con Tania, Rodrigo y Pan, y decidimos ir a visitar Budapest. Praga y Budapest distan por carretera de tan solo 520 km, por lo que merece la pena el viaje. Conocíamos a mucha gente que había ido a visitar Budapest desde Praga en bus, ya que hay una compañía que hace el viaje de ida y vuelta por tan solo 30 euros. Además ofrecen comida gratuita y reproducen series actuales en inglés.

Para ir de Praga a Budapest, Viena o Bratislava en bus, recomendamos visiten el siguiente enlace: Student Agency Bus

Por supuesto nosotros, como teníamos el coche, elegimos este medio para el viaje, ya que además Kipar venía con nosotros.

Salimos el sábado sobre las 6 de la mañana desde Praga. Desayunamos en Bratislava y antes de comer llegamos a Budapest. El domingo sobre la una de la tarde viajamos de Budapest a Viena, donde llegamos sobre las 5 de la tarde. Y tras una visita express a Viena partimos hacia Praga, a donde llegamos para cenar. El recorrido que hicimos podéis verlo en google maps aquí.

Tener en cuenta que en estos cuatro países es obligatorio el uso de la Vignette (Pegatina) si se viaja en coche, hablaremos con más detalle de ella en cada apartado.

Bratislava

Bratislava es la capital y la mayor ciudad de Eslovaquia, aunque tan solo cuenta con medio millón de habitantes. No podemos escribir demasiado bueno sobre esta pequeña capital. Tiene un centro de calles estrechas, agradable y peculiar, pero nada destacable. Destacaríamos tan solo dos puntos, el río Danubio y su castillo. El río Danubio pasa a pocos metros del centro de la ciudad y da a esta un cierto aire de ciudad imperial, por su tremendo caudal. En la parte alta de la ciudad se ve imponente su castillo, que destaca sobre el resto.

Castillo Bratislava

Como nota especialmente negativa encontramos algunas calles en pleno centro en un aspecto lamentable, como si de la época de la guerra se tratara. Aunque tenían de bueno que te trasladaba a otra época.

Calle Bratislava

Desayunamos en la plaza del centro, comida que llevábamos preparada. Dimos un agradable paseo y seguimos hacia Budapest. En el camino, debido la hora empezó a subir bastante la temperatura, y no teníamos aire acondicionado, estaba estropeado, por lo que pasamos bastante calor.

Budapest

Esta ciudad, patrimonio de la humanidad, es la capital de Hungría, y cuenta con unos dos millones de habitantes. Es una ciudad imperial, que gracias a su papel durante el imperio astro-húngaro, cuenta con una gran cantidad de eficios, monumentos y lugares espectaculares.

El río Danubio, más caudaloso que en Bratislava o Viena, divide a la ciudad en dos, las antiguas ciudades de Buda y Pest. Cada una con sus peculiaridades.

Nosotros llegamos a Budapest al medio día con 42 grados en el termómetro, ¡qué suerte!, estaban inmersos en una ola de calor histórica. En Praga estaba haciendo entre 20-25 grados. Hicimos la reserva de una Hotel apartamento por 12 € cada uno. Budapest es muy barato para el alojamiento. Por 10-15 € es fácil encontrar habitaciones bastante decentes. En este hotel dejamos las cosas y a Kipar, que por el calor, estaría mejor en la habitación con agua que en las calles y tranvías.

Tomamos un billete de tranvía por 24 horas para 5 personas que solo costaba 3100 Florines húngaros, tan solo 10 euros entre todos. Es decir, por 2 euros tomamos buses, tranvías y metros durante 24 horas. Baratísimo. Estábamos en Pest y en Pest seguimos, visitando la zona comercial buscando un lugar donde comer. Acabamos comiendo en un restaurante Chino por tan solo 3€ el menu.

Budapest es la ciudad de las termas, hay alrededor de 100 termas públicas. Hacía tanta calor que lo primero que hicimos fue ir a visitar una que nos recomendaron. Para ello tomamos un bus y un metro. La verdad que estaba muy bien comunicado todo, pero el transporte es muy antiguo.

Bus Budapest

Metro Budapest

Nos dirigimos a las termas recomendadas (Maps) en un precioso parque con un lago, un castillo y un parque de atracciones. Las termas son baratas, además hay tanta que hay donde elegir. Estas valían 12 € por persona, pero podías estar todo el día y era inmensa, tenía de todo. Piscinas calientes y frías al aire libre, piscinas interiores de todas las temperaturas y propiedades, saunas con distinto aromas…

Termas Budapest

Pasamos parte de la tarde allí, menos mal, hasta que ya descendió un poco la temperatura. Luego fuimos andando hasta la Plaza de los Héroes, una de las plazas más importantes de Budapest por su papel en la historia reciente de esta ciudad. En la segunda guerra mundial esta plaza fue destruida por una bomba, pero fue reconstruida. En ella se pueden ver estatuas de los líderes de las siete tribus magiares que fundaron Hungría en el siglo IX y otras personalidades de la historia húngara. Justo en ese momento había un homenaje parecía ser a soldados de la segunda guerra mundial, pero no nos quedó claro, pues hablaban en húngaro.

Plaza de los héroes Budapest

A continuación tomamos un metro hacia la otra parte de la ciudad, Buda. Buda es diferente, tiene varias colinas, calles estrechas, monumentos diferentes, a nosotros nos gustó más. Aunque debe ser un debate muy reñido sobre que parte de la ciudad tiene más encanto. Parece claro que lo más bonito de Budapest es el parlamento, que está en Pest, pero la mejor vista del parlamento está en Buda, por lo que nosotros nos quedamos definitivamente con Buda.

El castillo de Buda y la Iglesia de Matías son espectaculares. Con un estilo barroco tan peculiar que hace más fácil pensar que es cosa de cuento que real. Pero eso no es todo, desde aquí se tienen unas vistas espectaculares de Pest y de su imponente parlamento. El parlamento es quizás uno de los edificios más impresionantes que hemos visto nunca, y desde donde se observa mejor, es precisamente desde otro gran monumento, el castillo de Buda. Aquí estuvimos un buen rato, prendados por la vista y la música que salía de espontáneos músicos callejeros.

Castillo de Buda
Iglesia de Matías
Parlamento de Budapest
Castillo de Buda
Parlamento de Budapest
Budapest
Iglesia de Matías
Calles de Buda
Iglesia de Matías
Castillo de Buda
Castillo de Buda

Después de estar en este mágico lugar, nosotros visitamos la segunda colina de Buda, con otro edificio espectacular y después bajamos hasta el río para cruzar por el puente más famoso de la ciudad, el puente de las cadenas. Esa noche cenamos en Pest y pasamos un rato estupendo. Volvimos al hotel en nuestro pagado tranvía.

Por la mañana visitamos el Parlamento de Pest y sus monumentos cercanos. Para visitar el Parlamento tuvimos que ir a las nueve de la mañana a tomar el ticket, para finalmente entrar a las once. Mientras tanto visitamos la iglesia más grande de Pest. El parlamento por su arquitectura y su historia resulta maravilloso, aunque increíblemente resulta más maravilloso visto desde Buda. La calor volvía a ser insoportable por lo que seguíamos refrescándonos en cada fuente.

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Y así, después de visitar el Parlamento, abandonamos Budapest.

Viena

Ante todo hay que decir, que nuestra visita a Viena fue una visita express. No teníamos pensado visitarla pero finalmente nos dió tiempo. Nos cuesta mucho juzgar una ciudad tan importante a la ligera, pero nuestra impresión de Viena es que es una ciudad imperial, tremendamente monumental, pero con poca personalidad. Muchísimos y muchísimos edificios monumentales, pero todos parecidos a otra cosa. Parecidos a Roma, Praga, Budapest… Nada lo suficientemente particular como para quedarte asombrado. Quizás lo vistamos muy rápido, volveremos para corroborar esta impresión. ¿bonito?, por supuesto, pero le faltaba algo, le faltaba como decimos tener cosas peculiares, propias y vistas solo allí.

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Los checos (y su carácter particular)

Bueno hasta ahora hemos hablado de los lugares y los productos de aquí, pero no de las personas.

Pues bien, es una de las pocas cosas que no nos gusta tanto de aquí.

Nunca se puede generalizar, y por supuesto habrá muchos checos mas amables y simpáticos que muchos españoles, pero por lo que nos hemos encontrado nosotros, son bastante cerrados y antipáticos. Esta afirmación la hacemos después de 3 meses tratando con ellos, no es cuestión de haber tenido mala suerte y habernos encontrado 4 checos antipáticos en un día. Incluso, hemos conocido a una chica checa simpática amiga nuestra, que nos reconoce que es sobretodo en el sector servicios y con los turistas cuando los checos demuestran mayor antipatía e intentan aprovecharse de aquellos que no son de aquí.

Cada vez que hemos preguntado el precio de algo, o cómo se va hacia algún sitio, nos ha tocado una persona que contesta con monosílabos, o nos dice que no sabe, o contesta bien pero muy seco, sin ninguna sonrisa. A parte de ese día a día, os contamos algunas historias especiales.

En varios bares del centro después de pagar la cuenta nos han traído un papel con un 10% de más que teníamos que pagar, tras preguntar, con toda la antípatía del mundo nos dicen que es obligatorio y llegamos a pagar 2 veces. Eso hasta que unos amigos nuestros nos dijeron que era un engaño al turista (o a aquel que escuchen hablen un idioma diferente simplemente), que para nada es obligatorio, pero que si no lo pagas te insultan y se cabrean muchísimo, en fin, una alegría..

Anoche mismo teníamos un plato grande de croquetas pedidas ya en un bar y se nos estaba acabando la cerveza, a esto que llega el camarero y nos dicen que van a cerrar, que le paguemos la cuenta y empieza a ajustar, y le dijimos: ok, pero por favor tráenos también una cerveza más. Ante esto, el tío super brusco nos dice: “no, it is finish”. Y le intentamos explicar que es para ayudarnos a terminar con las croquetas porque no nos quedaba bebida, y entonces, vuelve a repetir: “it is finish”. jaja Pero finalmente nos dice: “ok, small beer”. Y le decimos: No, big beer (la normal), jaja, y nos dice: NO. Finalmente no le pedimos cerveza ninguna, porque la pequeña sale más cara. La cuestión es que más le daría al hombre, si una grande para los 2 iba durar 3 minutos. Y sobretodo y más importante, las malas maneras de hablar con nosotros, como si fuéramos niños o tontos. Hemos ido a ese bar unas cuantas veces porque siempre se come muy bien, pero también siempre nos tratan de mala manera. Es algo positivo por algo negativo. jaj

Tuvimos también un encuentro no agraciado con un revisor del tranvía que nos quería hacer pagar una multa, porque según él nuestro sms de comprar tickets no era válido, que sí lo era. Los revisores iban de vestidos de paisanos, y en concreto con vestimentas que parecían más bien canis que revisores, sobre todo porque nos hablaban super brusco, y concretamente a mí (higinio) me insultaba y me imitaba por mi manera de hablar, un numerito. La multa no la pagamos porque no tenían razón, pero se llevó un buen rato tratándonos fatal.

Pero para mí hay una historia que se lleva la palma, y es la siguiente. Salgo hace dos días a las 7 de la tarde en bici, y pensé coger un tren en una estación cercana a nuestra casa e irme a un pueblo, Petrov, y luego volverme en bici. Me acerco a la estación y había una mujer con una cara de amargada bastante importante. Me acerco, y le pregunto si hay trenes para Petrov desde esa estación y me dice que sí. Le digo que me de un ticket para el siguiente, y me cobró los 2 euros que valía. Me doy cuenta que el billete no tiene ni la hora del tren ni el andén, así que con la bicicleta a mi lado le pregunto que en qué andén tengo que esperar al siguiente trén y me dice que en el tercero, bajando las escaleras y saliendo por el final, y nada, ella me ve cómo cargo mi bici y me voy por las escaleras.

Me siento en el tercer andén a esperar el tren y no llegaba, a los 15 minutos me voy para un checo que estaba sentado un poco más allá, y le pregunto si sabe a que hora pasa el siguiente tren para Petrov, y señalandome para información me dice “information”. Solo dijo eso, muy amable. Como no había nadie más sigo esperando y llega el tren finalmente, pero cuando me voy a montar, pensé voy a preguntar por si acaso, y le pregunto a un chaval si el tren va para Petrov, y me dice que no. Espero 15 minutos más, ya llevaba más de media hora, y llega otro tren, se baja el revisor y le pregunto y me dice que tampoco va para Petrov.

Así que cargo mi bici de nuevo, y bajo y subo las escaleras hasta llegar al “chorrito de alegría”:la mujer de los tickets de tren. Me ve llegar de nuevo, apenas había nadie allí, y me pregunta, ¿que quieres?, y le digo, ¿a qué hora pasa el siguiente tren?, y me dice “five”, y le digo “in five minutes?”, y dice “no, five o´clock”. A las 5 de la mañana era el siguiente tren! madre mía, y ella me estaba viendo allí esperarlo y no me decía nada, y ella me había vendido el ticket y me había dicho que allí tenia que esperarlo. Yo la hubiera mandado a la mierda o carajo (con educación jaja), pero como no se cómo se dice, le pregunto que si ella sabía que pasaba a las cinco de la mañana para que me vende el ticket?, y me dice: “tú me lo has pedido, yo te lo vendo”. Total que le digo si me puede devolver el ticket, para no perder los dos euros al menos, y por primera vez suelta una carcajada y dice, esta vez en checo, “NE”, que es no. Y nada, me fuí y la puse la primera en mi lista de enemigos.