Dia 4. Barjac – Zaragoza

Salimos de Barjac, en pleno parque natural de los montes de Ardeche. Este parque natural tiene una abundante vegetación y bastantes cauces de agua.

El camino fue fácil hacia Toulouse, y no más difícil hasta pie de los pirineos. Justo al comienzo de los pirineos, nos pararon y nos dieron un mapa informativo en que se alertaba de cortes de tráfico por el paso del Tour. Tuvimos la suerte de ver a un ciclista rezagado del pelotón y a continuación nos dejaron pasar.

Nada más pasar St Lary Soulan, empezamos a subir el puerto de montaña que nos llevaría a España. Bastantes curvas y una pendiente importante hacían de este puerto más adecuado para la bici que para el coche. La temperatura era de 14 grados, chispeaba, y en todo el día no habíamos visto el sol.

El puerto de montaña no llega hasta la cima, antes, hay un túnel. El túnel de Bielsa, que atraviesa la montaña desde Francia hasta España en poco más de 3km de longitud. Cuando salimos del tunel, como vaticinamos, hacía un sol radiante y el termómetro subió 5 grados. Solo en 3km de tune el tiempo había cambiado radical, “Spain is different”.

Comenzamos bajando todo lo que habíamos subido pero por una carretera mucho mejor. La temperatura no tardó en alcanzar los 30 grados. Bajando fuimos hasta Ainsa, un pueblo espectacular en plenos pirineos aragoneses. Yo (Higinio) lo había visitado con 9 años y tenía un grato recuerdo de este pueblo, así que decidimos comer aquí. El pueblo tiene construcciones del año 1100. Su casco viejo, todo de piedra, se encuentra sobre una montaña rodeada por dos ríos, lo que hacía de él, una fortaleza infranqueable. Si vais a los pirineos no dejéis de visitar Ainsa.

Después de comer y avanzar unos kilómetros hacia Boltaña, otro bonito pueblo, decidimos bañarnos en el río para refrescarnos. El agua, limpia y cristalina, al contrario de lo que pensábamos, tenía una temperatura perfecta. Disfrutamos mucho en este lugar, y por supuesto, Kipar más.

Después del largo baño seguimos hacia Zaragoza. En el camino, vimos la torre de la iglesia del antiguo pueblo de Mediano. Y vimos solo la torre de la iglesia, porque es lo único que queda sobre el agua. El resto del pueblo quedó completamente anegado tras la construcción del pantano. Recuerdo (Higinio), que cuando pequeño nos contaron que había otros tantos pueblos en la misma situación. Tuvieron que abandonar sus casas porque con la construcción de los pantanos quedaron completamente bajo el agua. Ahora mismo sirven de turismo, visitar un poblado buceando tiene algo de riesgo, pero debe ser una maravilla. Aunque se cuentan que estos pueblos están llenos de fantasmas.

Recorrimos unos cuantos km de la autovía Lleida – Huesca. En esta autovía no adelantamos ni nos adelantó ningún coche, completamente desierta. Ahí notamos el despilfarro de gobiernos anteriores cuando “sobraba” el dinero. De hecho, la autovía, se corta en seco a unos 10 km de Huesca. Cuando les quedaba solo 10 km para enlazar con la autovía de Zaragoza parece que llegó la crisis. Un poco más adelante leímos “Aeropuerto de Huesca y Pirineos”. Acabábamos de ver la poca población que hay en los pirineos, y lo pequeño que era Huesca, en fin, inteligencia humana.

Llegamos prontito a Zaragoza, gracias a las buenas carreteras españolas. Salimos a cenar, y visitamos por supuesto la ya conocida por nosotros Basílica del Pilar.